Cuando el tratamiento del liquen escleroso también irrita: el límite del corticoide.

Paciente con diagnóstico de liquen escleroso atrófico que consulta por persistencia de “molestias” en piel de vulva a pesar de encontrarse en tratamiento con clobetasol de uso diario durante seis meses. Refiere sensibilidad e irritación local, lo que motiva la búsqueda de alternativas terapéuticas. Al examen clínico se evidencian signos de atrofia, alteraciones en la coloración y fragilidad tisular, hallazgos que deben interpretarse en el contexto de la exposición prolongada a un corticoide de alta potencia más que como expresión de actividad de la enfermedad. Este caso pone en evidencia que, si bien los corticoides tópicos constituyen el pilar del tratamiento, su uso continuo, en dosis elevadas o por tiempos prolongados, puede contribuir a fenómenos de irritación y deterioro de la calidad de la piel. Se destaca la importancia de individualizar los esquemas terapéuticos, ajustar la posología y acompañar siempre con medidas de soporte orientadas a preservar la función barrera cutánea, incorporando agentes humectantes y reparadores que protejan la piel y mejoren la tolerancia al tratamiento.