Hiperhidrosis. Cuando el sudor deja de ser una incomodidad y empieza a condicionar la vida cotidiana.

La hiperhidrosis no siempre se limita a las axilas, las manos o las plantas de los pies. En algunos casos, también compromete el área genital, generando un impacto significativo en la calidad de vida y en la seguridad personal de quienes la padecen.

Mi paciente refiere vergüenza constante por la humedad excesiva en la zona íntima, llegando incluso a mojar la ropa y condicionando situaciones cotidianas como permanecer sentada, asistir a eventos o sentirse cómoda fuera de su casa.

Para objetivar el área de mayor actividad, se realizó el Test de Minor, una prueba diagnóstica basada en la aplicación de yodo y fécula que permite evidenciar con precisión las zonas de hiperhidrosis activa. Esto posibilita posteriormente planificar un tratamiento dirigido y personalizado.

En este caso, se indicó tratamiento con toxina botulínica intradérmica, una herramienta terapéutica utilizada para disminuir la actividad de las glándulas sudoríparas y disminuir significativamente la excreción de sudor recuperando la seguridad y la calidad de vida de la paciente.

Porque muchas veces no es “solo transpiración”. Es una condición que limita, condiciona y afecta profundamente la vida cotidiana.

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