Bueno, les comparto un caso por demás conmovedor por el impacto que tiene la intervención, entendiendo que mi paciente tiene 20 años con un tumor en área clitoridea. Se envió a anatomía patológica para su estudio histológico.
No se trataba solo de extirpar una masa: se trataba de proteger terminaciones nerviosas, de cuidar la vascularización, de respetar su anatomía y devolverle algo que había perdido mucho antes de llegar al quirófano: su derecho al placer. Confirmo, una vez más, que la cirugía genital no es solo técnica. Es identidad. Es dignidad.
Comparto el resultado, a destacar su anatomía conservada y natural.