Mi paciente fue intervenida quirúrgicamente el 18 de diciembre, a los cuatro meses de su evento obstétrico, que presentaba como secuela una cicatriz patológica de episiotomía, con extensión hacia labio menor y dehiscencia marcada, asociada a dolor significativo y alteración funcional. Se realizó reparación del compartimento posterior con corrección anatómica y funcional del canal vaginal, asociada a una labioplastía. A las siete semanas de seguimiento postoperatorio, presenta evolución favorable, con adecuada cicatrización, armonía, mejoría del dolor y un resultado satisfactorio tanto desde el punto de vista funcional, estético, y porque no emocional.

0:00
/0:23

Mi paciente fue tratada por hidradenitis supurativa con tecnología láser en abril 2025, siguiendo el protocolo que presenté en el Congreso IMCAS París. Al día de hoy, presenta un único foco activo nuevo pequeño, sin haber estado bajo tratamiento biológico ni terapias sistémicas asociadas en todo este período. Desde la intervención, la evolución clínica fue notable, con una “mejoría al 90%” según comentó en la calidad de vida. Comparto imágenes de su evolución para mostrar el impacto real de un abordaje tecnológico bien indicado en estadios seleccionados.

Uno caso más del día. Paciente con diagnóstico de liquen escleroso, con compromiso significativo de la calidad tisular, pérdida de elasticidad,y sintomatología funcional asociada. Se realizó lipofilling autólogo combinado con nanofat, utilizando un sistema de circuito cerrado, para optimizar la obtención, purificación y separación del tejido adiposo. Este tipo de sistema permite preservar la viabilidad celular, minimizar la manipulación del injerto y mejorar la seguridad del procedimiento.

Luego del procesamiento de la grasa, se obtuvo la fracción vascular estromal con células de alto potencial regenerativo, y se infiltró en área vulvar donde el liquen se expresa clínicamente.

0:00
/0:11

Paciente que consulta por disconformidad con el aspecto de su región vulvar, refiriendo adiposidad y sensación de “descenso” del área genital. Como dato relevante, en posición de pie no logra visualizar prácticamente la hendidura vulvar,.

Al examen físico se evidencia adiposidad localizada en el monte de venus asociada a ptosis, condicionando el descenso de la estructura vulvar. Se interpreta el cuadro no solo como un exceso de volumen, sino como una alteración en la relación y posicionamiento de las estructuras anatómicas.

Se planifica un abordaje combinado. Por un lado, lipomodelación del monte de venus para reducir la adiposidad localizada. De manera complementaria, se realiza una montoplastia mediante anclaje fascial, con el objetivo de elevar y reposicionar el monte, restituyendo la proyección y exposición adecuada de la vulva.

En el postoperatorio se observa una mejora significativa en la definición del contorno vulvar. En posición de pie, la hendidura vulvar vuelve a ser visible, evidenciando una adecuada armonización. Este caso pone en evidencia la importancia de diferenciar entre volumen y posición al momento de planificar el tratamiento, ya que la resolución efectiva muchas veces requiere abordar ambos componentes de manera conjunta.

0:00
/0:06

Mi paciente de 57 años con antecedente de liquen escleroso atrófico, patología que había generado el abandono de su vida sexual debido a la imposibilidad de mantener relaciones con penetración.

Al examen clínico se evidenciaba una marcada estrechez del introito vaginal, secundaria a la fibrosis y retracción de las comisuras vulvares anterior y posterior, lo que resultaba en una disminución significativa del diámetro del vestíbulo vaginal.

Se realizó una vaginoplastia de ampliación asociada a la liberación y reconstrucción de la comisura vulvar anterior, con el objetivo de ampliar el introito. El resultado postquirúrgico evidencia un aumento del diámetro del vestíbulo vaginal, permitiendo la restitución de la anatomía funcional habilitando nuevamente la posibilidad de una vida sexual activa.

Les presenta el caso de una paciente con antecedente de labioplastia asociada a hoodectomia, que no había logrado un resultado satisfactorio. Al examen clínico, se evidenciaba un prepucio aún redundante y una excesiva proyección del glande que a ella no le resultaba funcional ni cosmético, situación que generaba incomodidad física y emocional.

Se decidió realizar un abordaje quirúrgico de revisión, una segunda cirugía combinando clitoropexia, nueva prepucioplastía y ninfoplastia bilateral, con el objetivo de restaurar la anatomía y mejorar la armonía vulvar.

Este enfoque permitió modificar las proporciones del complejo clitorídeo y de los labios menores, logrando una adecuada cobertura del glande y una integración equilibrada de las estructuras vulvares.

El resultado final no solo corrigió el defecto anatómico previo, sino que alineó la morfología vulvar con las expectativas estéticas de la paciente, alcanzando una armonización global.

El resultado que les muestro es a 24 hs de evolución.

Mi paciente me permitió utilizar su imagen, que representa el siguiente relato en otras mujeres cuando se aprecia de manera explícita el mensaje. No es su historia, pero sirve de referencia.

Una niña puede preguntarle a su mamá: “¿Qué tenés ahí?” o incluso “¿Por qué tenés un pito?” cuando observa unos labios menores hipertróficos (grandes).

No hay maldad en esa pregunta. Hay asociación. Las niñas comparan con lo que conocen: si han visto genitales masculinos y luego observan una vulva con mayor protrusión labial, intentan homologar desde su lógica infantil aquello que les resulta diferente.

La diversidad anatómica vulvar es amplia, pero culturalmente no siempre está representada. Y cuando algo no se reconoce, se nombra desde lo que sí se conoce.

Desde el amor también puede aparecer la estigmatización. No porque haya intención de herir, sino porque falta información y naturalización de esa diversidad.

Hablar de estos temas no es promover nada. Es comprender, educar y acompañar. Porque muchas mujeres han crecido sintiendo que “algo estaba mal” con su anatomía, cuando en realidad lo que faltaba era conocimiento y validación.

La información no crea complejos. La ignorancia sí puede hacerlo.

Reducción no quirúrgica de labios menores con tecnología láser diodo – Seguimiento a 22 meses. En abril de 2024 se realizó una reducción no quirúrgica de labios menores utilizando tecnología láser diodo, bajo anestesia local, en modalidad ambulatoria. El procedimiento se llevó a cabo respetando la anatomía individual y priorizando la armonización del contorno vulvar sin resección quirúrgica.

Ayer, 22 meses después, volví a evaluar a la paciente por otro motivo y aproveché la consulta para documentar el seguimiento a largo plazo.

En las imágenes comparativas —una en reposo y otra con los labios desplegados— se observa una reducción significativa del volumen y la protrusión, con conservación armónica de la anatomía sin cicatriz. Qué bueno, además, que tiene su insignia de liquen en área de frenillo que nos admite una comparación por demás confiable.

Aprovecho la oportunidad para compartir el resultado clínico quirúrgico de mi paciente con liquen escleroso avanzado, con retracción cicatrizalborramiento completo del labio menor, clitoris “enterrado” fisuras vulvares recurrentes, con compromiso funcional.

Se realizó un abordaje quirúrgico reconstructivo que incluyó exposición clitoridea, colgajo lateral para la creación de un nuevo labio menor, utilizando tejido adyacente sano de su labio externo. De manera complementaria, se efectuó una ampliación del canal vaginal. Finalizamos con lipofilling y fracción vascular estromal del tejido adiposo para potenciar la cicatrización y supervivencia del colgajo.

El resultado presentado corresponde a situación inicial, post inmediato y alta médica al mes, con evolución favorable, adecuada cicatrización, restitución anatómica y mejoría clínica evidente.

Continuará con tratamiento biológico por su entidad crónica para sostener lo que se logró a través de la intervención.

0:00
/0:07